Puedes venir por el dolor, por el impacto en tu familia o por una necesidad concreta de autonomía funcional.
La evaluación clínica determina qué programa — o programas — corresponden a tu situación.
El dolor crónico no oncológico en mujeres produce un impacto funcional directo en la vida cotidiana: en la capacidad de trabajo, las relaciones y la autonomía. Ese impacto es el foco del Programa I.
Puede ejecutarse de forma autónoma y es el punto de partida cuando el dolor es la necesidad principal. Si la evaluación detecta impacto en el entorno familiar o necesidad de adaptación funcional, los demás programas pueden coordinarse según indicación clínica.
El Programa II tiene su propia identidad clínica. Puede iniciarse de forma independiente cuando la necesidad está en el entorno familiar: un hijo con dificultades de neurodesarrollo, un cuidador con sobrecarga funcional, una familia que necesita intervención sin que exista un caso activo de dolor crónico.
El Programa III parte de una pregunta concreta: ¿qué no puedes hacer que antes podías? Evalúa la brecha entre tu vida real y tu vida posible — y la cubre con las soluciones técnicas y tecnológicas precisas. Tiene acceso directo: no es necesario estar en ningún otro programa para iniciarlo.
Desde la adaptación domiciliaria hasta la tecnología asistiva o la gestión de prestaciones SENADIS.
Cada programa tiene su propia puerta de entrada y puede ejecutarse sin que los demás estén activos. No hay un programa obligatorio ni un orden fijo.
Cuando la evaluación detecta que la necesidad cruza más de un programa, la coordinación es interna e inmediata.
Si el dolor crónico es la necesidad principal, el Programa I es el punto de partida. La evaluación funcional determina desde el inicio si la situación requiere coordinar con los otros programas.
El Programa II puede iniciarse sin un caso activo de dolor.
El Programa III tiene acceso independiente para cualquier necesidad de adaptación, tecnología asistiva o gestión SENADIS — con o sin los otros programas activos.
Cuando los programas trabajan juntos, comparten equipo clínico. Un solo lenguaje, una sola coordinación.
Independientemente del programa, el proceso es idéntico:
30 minutos con una Terapeuta Ocupacional. Sin costo. Sin compromiso. Con orientación real sobre qué programa — o programas — corresponden a tu situación.
Medimos el impacto del dolor en tu vida cotidiana: tu trabajo, tus relaciones, tu descanso, tu autonomía. No solo síntomas — vida real.
Un plan diseñado para ti, con objetivos medibles y fechas concretas. Si el dolor ha llegado a tu familia, los programas se diseñan de forma coordinada.
Sesiones semanales, principalmente online. Si la atención presencial está disponible en tu zona, podemos coordinarlo. El plan evoluciona contigo — ajustamos en tiempo real según tu respuesta.
Alta funcional con plan de mantenimiento. El acceso al equipo permanece abierto — porque el dolor crónico requiere acompañamiento a largo plazo.
Cuéntanos tu situación. Orientamos sobre qué programa corresponde y confirmamos dentro de las 24 horas en días laborales.
Dos formas de iniciar. Tú eliges.
Nos ponemos en contacto contigo en menos de 24 horas para confirmar día y hora. Revisa tu WhatsApp.
Entendido →